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Esta vez no ha sido solo el señor Rambla que me lo ha pedido, si no que varias personas amantes del fustigamiento lector, al enterarse de que repetíamos expedición ciclista, me preguntaron si volvería a hacer crónica (no sé si realmente la respuesta que esperaban era que sí), así que, aunque con un poco de retraso, aquí está de nuevo el ladrillo sobre lo que vivimos en esta edición de “Vilanovins pedaladors pel mon” Edición 2024.

RE-INICIOS:

 

Volvíamos con la furgoneta cansados y sin hablar, pero con una sonrisa de oreja a oreja, todo había salido incluso mejor que lo planeado, y fue poner el pie en el suelo en Vilanova, y sin decirnos nada, los tres teníamos claro que en 2024 de una forma u otra teníamos que repetir la aventura.

 

Esta vez sería mucho más fácil, la idea era copiar la misma semana de junio de 2024, mismos días y misma hoja de ruta, la única diferencia era que en esta ocasión cambiaríamos los puertos a subir, puesto que en esa zona hay varios valles con puertacos para aburrir. Pusimos el contador de family points a cero y empezamos a acumular.

 

Durante el año fuimos hablando varias veces por el grupo que tenemos de whatsapp, como Lionnel y Laurent son amigos y quedan a menudo, iban tramando el plan, que si un día Madeleine, que si Glandon, que si Isoard… y nosotros desde casa íbamos babeando viendo las fotos que nos mandaban desde allí.

El panorama que teníamos unas semanas antes de la salida

Y sin hablar de cómo debía estar la cima

En Semana Santa vinieron como siempre Lionnel y su esposa a Vilanova a pasar unas semanas, también pudo venir Laurent unos días con su pareja, por lo que, a parte de salir con ellos con la bici, organicé estratégicamente una comida en mi casa con las respectivas familias para conseguir extrafamily points (ya sabéis que nunca son demasiados), y delante de un “arròs negre” y un buen vino blanco, era difícil que no recibiéramos los parabienes necesarios. Al final la hoja de ruta quedó definida con un primer día subiendo los Lacets de Montvernier, col de Chaussy y Madeleine, al día siguiente Granon y Isoard, vuelta en furgo a Upie, y para el último día subida al Mont Ventoux como el año pasado, pero por otra de las vertientes. De nuevo, un plan sin fisuras.

 

Todo pintaba a las mil maravillas, teníamos los días de vacaciones cerrados, la furgoneta reservada y todo estaba listo, pero dos semanas antes de salir nos dice Lionnel que estaba ingresado en hospital desde hacía varios días, con fiebre, problemas respiratorios, y agotamiento. Le estaban haciendo pruebas, pero no acertaban en descubrir el motivo.

 

Lionnel lleva varios años luchando contra una enfermedad que le condiciona mucho su vida, y a pesar de su enorme fuerza de voluntad y la doble batería de su bici eléctrica, nos dijo que, aunque lo mandaran a casa, no se veía con fuerzas para acompañarnos en las rutas, por lo que irremediablemente teníamos que aplazar la expedición a 2025 (espero que aludidos/as capten la indirecta).

 

Visto lo visto, no nos quedó otra alternativa que organizar un comité de crisis en la Tasca Els Polos el día D a la hora H, y decidir si abortar misión o, puesto que ya teníamos las vacaciones y la furgoneta reservadas, intentar ir nosotros tres por nuestra cuenta a otro destino aún por decidir.

 

Por unanimidad nos decidimos por la segunda opción, a pesar de que teníamos pocos días para prepararlo todo.

 

Inciso: Muchos de los que tenéis afición a la bicicleta y tenéis pareja, sabréis que los Family Points hay que gastarlos siempre que se pueda, no tienen una fecha de caducidad predefinida, pero pueden desaparecer en cualquier momento como por arte de magia, y ese factor, aunque sin decirlo expresamente, también tuvo su peso en la decisión.

 

Tras valorar diferentes destinos ciclistas (Asturias, Andorra, Sierra Nevada…) nos decantamos por la zona de los pirineos franceses.

 

Buscamos a última hora una casa a través de Airbnb cerca de Tarbes, parecía muy chula, quedaba un poco alejada de los principales puertos pero nos daba opción de ir hacia los dos principales valles de donde salen la mayoría de los puertos más famosos y más bonitos.

 

A la hora de decidir las rutas y los puertos a subir, teníamos dos alternativas, optar por los puertos más mediáticos y conocidos, escenarios de las batallas más míticas del Tour, o por los que tenían subidas paisajísticamente más chulas y que al llegar a la cima no se quedaran con una mera estación de esquí cerrada o directamente “la nada”. Y también tuvimos claro que queríamos decantarnos por la segunda opción.

 

Si la cosa no estaba siendo suficientemente atropellada, Junio nos mandaba a falta de una semana, una foto con la previsión meteorológica que nos decía que todos los días nos iba a llover y que la temperatura oscilaría entre los cero y los 10 grados. Con lo de Lionnel y esto, digamos que la moral no la teníamos en su punto más alto…

ARRANCAMOS:

 

El viernes 14 de Junio quedamos a las 8h en mi casa para salir dirección Barbazan-Debat donde teníamos la casa alquilada. El Tetris en la furgoneta lo teníamos ya montado desde el día antes como hicimos el año pasado. A mediodía llegamos a Barbastro donde aprovechamos para comer y comprar algo en el súper del señor rojo para llenar la despensa, pasta, mucha pasta, plátanos, cereales, etc. Aunque alcohólicamente hablando, somos los tres bastante flojos en general, moñas me atrevería a decir, nos obligamos a comprar cerveza para hacer la tertulia post etapa todas las tardes antes de cenar ante una cerveza y unas papas nada ciclistas (lo que nos costó convencer a Junio para que se aceptara).

Llegamos a la casa más tarde de lo que esperábamos, había muchas obras en la carretera y con la furgo siempre se hace el trayecto más largo. Flipamos de lo chula que estaba la casa, parecía como si la estrenáramos nosotros, un gran acierto. Nos instalamos, cargamos la ruta del día siguiente en el garmin, cenamos y a dormir.

La casa, mejor imposible

Cuidado hasta el mínimo detalle

ETAPA 1:

La mañana del sábado 15 de junio amanecía con llovizna, niebla y una temperatura de 12 grados, se podría decir que era un día desapacible, pero las ganas nos podían, con todo el subidón, habíamos decidido para el primer día, degustar el plato estrella del menú: el Tourmalet. Como solemos decir por aquí: “lo que va davant, va davant”. Aparcamos la furgo en Pierrefitte-Nestalas, sacamos las bicis, nos equipamos y empezamos la subida.

Round one!! Go!!

El tiempo era malo, no es que diluviara, pero hacia un día feote. Hasta mitad de puerto, entre adrenalina, cachondeo y tontuna típica del que lleva todo el año esperando, subimos seguramente con demasiada alegría. La sensación era que se subía “facilón”, que no tenía nada que ver con los puertos de los Alpes, pero poco a poco la cosa se iba poniendo seria, tanto que los últimos tres kilómetros se me hicieron bastante bola, personalmente llegué arriba algo tocado, el ritmo de la parte de abajo no había sido el mío, había traicionado mi estilo “Barreiros” y siempre que lo hago, lo acabo pagando.

Llegando a la cima “cadavermente”

Oscar llegó como siempre, sin despeinarse, un buen rato antes que nosotros (es lo que tiene venirse a los viajes del imserso), y Junio me sacó unos metros, pero creo que llegó bastante más entero que yo. La niebla no nos dejó disfrutar de los paisajes durante la subida, por el contrario, tampoco pasamos por el momento desmoralizante de mirar hacia arriba y ver lo que queda cuando estas subiendo un monstruo de estos.

 

Una vez arriba las fotos de rigor con la placa, el monigote de hierro, etc. Coincidía ese día que se celebraba la marcha Luchon-Bayonne de 320 kms y 5.600 metros de ascensión, una auténtica burrada, y nos encontramos una barbaridad de ciclistas durante toda la ascensión y también un ambiente increíblemente festivo (aunque muy frío) en la cima.

Tourmalet party

Tras un momento de cola por fin la señal estaba desocupada, había que aprovechar!!

Comentando la jugada del primer apretón

Empezaba el overbooking

Pedazo barrita energética llevaba este participante de la marcha, todo un crack!!

Otro típico retrato del Tourmalet, aunque la panorámica la dejamos para otro día

La bajada no la disfrutamos ninguno de los tres, yo bajaba temblando, muy tenso y agarrotado, el garmin marcaba 8 grados, pero con la altura y la humedad, mi sensación era de -8 o menos.

 

Una lástima no haber podido disfrutar de las vistas ni de la bajada del Tourmalet, pero mejor eso, que habernos quedado en el sofá.

 

Una vez abajo, sin ni siquiera pasar por la furgo, iniciamos la subida a Pont d’Espagne, otros 18 km de subida supuestamente no tan duros. Ya estábamos algo cansados pero la niebla subió unos metros, por lo que pudimos disfrutar un poco de las vistas de la subida, muchas cascadas, curvas de herradura, y prácticamente todo por dentro de bosque. Una vez arriba un enorme parking para poder acceder al Paraje Natural, realmente muy bonito, justo lo que buscamos. La temperatura había mejorado, pero aun así, como hacía frío y además teníamos miedo a que nos pillara la lluvia a tanta altura, no disfrutamos en exceso de la cima, media vuelta y para abajo.

Menudo sitio para lucir la antigua equipación del Puig Pedró

Segunda cima del día conseguida!!

El primer día ya estaba superado, algo más de 100 km con unos 2.800 metros de desnivel positivo, pero que tanto por el ritmo de la primera parte del Tourmalet, como por la climatología, se había hecho más duro de lo previsto.

Aquí os dejo la segunda parte del viaje para que sigais disfrutando de la lectura de esta pedazo aventura:

4 RUTAS POR ALGUNOS DE LOS PUERTOS MAS MITICOS DE LOS PIRINEOS por Jaime Ostal (PARTE 2 DE 2)

Aquí os dejo los artículos publicados por JAIME OSTAL en la sección la GRUPETA OPINA del viaje que hicieron por los Alpes en 2023:

6 DIAS POR LOS ALPES FRANCESES por Jaime Ostal (Parte 1 de 2)

 

6 DIAS POR LOS ALPES FRANCESES por Jaime Ostal (Parte 2 de 2)

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